domingo, 30 de abril de 2017

MUNDO:Mujeres enfrentan obstáculos en el municipio más joven de Cuba

La mayoría de las madres del municipio más joven de Cuba, Yateras, batallan cada día, entre empinadas montañas y extensas plantaciones de café, con proles de tres y cuatro hijos, lo que duplica la tasa de fecundidad promedio en el país, de 1,72 nacidos por mujer.

“Mi superación ha costado mucho pero con ayuda de la familia puede cumplirse”, contó a IPS la maestra Yudith Osorio, mientras mecía en sus brazos a su cuarto hijo, una bebe nacida el 31 de enero en Palenque, la capital y único casco urbano de este municipio rural de la oriental provincia de Guantánamo.
Alrededor de esta trabajadora, de 37 años, se apretujan sus otros tres hijos y su única nieta. “Mi primera hija la tuve a los 17 años, cuando estaba estudiando el técnico medio. En el último año de la licenciatura, nació la niña que hoy tiene 12 años. Y terminando la maestría, tuve al varón. Ahora llegó esta pequeñita”, enumeró.
Sobre el impacto de esta alta fecundidad en la participación de las mujeres rurales en el estudio y el trabajo, IPS conversó con especialistas y familias de este municipio atípico, que presenta el envejecimiento poblacional más bajo de 12,6 por ciento mientras el municipio Plaza de la Revolución, que es parte de La Habana, está en el otro extremo con 27 por ciento.
“Hay pocas mujeres que van al trabajo y al estudio cuando tienen hijos, pero yo seguí porque contaba con mi mamá”, estimó Osorio, quien observa limitaciones para el desarrollo femenino como embarazo adolescente, paternidad irresponsable, escases de servicios públicos de cuidados y opciones de recreación infantil en la montaña.
“El municipio no tiene círculos infantiles (guarderías estatales) ni seminternado (almuerzo escolar subvencionado), algo que golpea mucho a las familias porque dependemos de las cuidadoras privadas”, indicó la profesional. “Hacen falta más cosas, como un parque donde los niños jueguen”, propuso.
“Hace falta tener más población pero bien atendida”, comentó Eurides Navarro, el esposo de Osorio y padre de la bebé. “Hace falta mayor presión desde el punto de vista legal porque hay padres que no cuidan de sus hijos, se separan de las madres y los dejan luchando con ella”, lamentó este vendedor privado de útiles del hogar, de 40 años.
Un hombre lleva a un niño a lomos de un caballo por la carretera maltrecha que comunica a Palenque con la ciudad de Guantánamo, a 929 kilómetros al este de La Habana. Y madres con bebés en brazos esperan por el escaso transporte en rústicas paradas, algunas con grandes piedras usadas como asientos.
Los 19.779 habitantes de Yateras se dividen en 4.302 de cero a 14 años, 12.508 de 15 a 59 años y 2.268 en el segmento de 60 años y más. En 671 kilómetros cuadrados de extensión, la mayoría de las personas se concentran en Palenque y la localidad de Felicidad, mientras el resto se dispersa por parajes intrincados.
La mayoría de las madres del municipio más joven de Cuba, Yateras, batallan cada día, entre empinadas montañas y extensas plantaciones de café, con proles de tres y cuatro hijos, lo que duplica la tasa de fecundidad promedio en el país, de 1,72 nacidos por mujer. 
“Mi superación ha costado mucho pero con ayuda de la familia puede cumplirse”, contó a IPS la maestra Yudith Osorio, mientras mecía en sus brazos a su cuarto hijo, una bebe nacida el 31 de enero en Palenque, la capital y único casco urbano de este municipio rural de la oriental provincia de Guantánamo.
Alrededor de esta trabajadora, de 37 años, se apretujan sus otros tres hijos y su única nieta. “Mi primera hija la tuve a los 17 años, cuando estaba estudiando el técnico medio. En el último año de la licenciatura, nació la niña que hoy tiene 12 años. Y terminando la maestría, tuve al varón. Ahora llegó esta pequeñita”, enumeró.
Sobre el impacto de esta alta fecundidad en la participación de las mujeres rurales en el estudio y el trabajo, IPS conversó con especialistas y familias de este municipio atípico, que presenta el envejecimiento poblacional más bajo de 12,6 por ciento mientras el municipio Plaza de la Revolución, que es parte de La Habana, está en el otro extremo con 27 por ciento.
“Hay pocas mujeres que van al trabajo y al estudio cuando tienen hijos, pero yo seguí porque contaba con mi mamá”, estimó Osorio, quien observa limitaciones para el desarrollo femenino como embarazo adolescente, paternidad irresponsable, escases de servicios públicos de cuidados y opciones de recreación infantil en la montaña.
“El municipio no tiene círculos infantiles (guarderías estatales) ni seminternado (almuerzo escolar subvencionado), algo que golpea mucho a las familias porque dependemos de las cuidadoras privadas”, indicó la profesional. “Hacen falta más cosas, como un parque donde los niños jueguen”, propuso.
“Hace falta tener más población pero bien atendida”, comentó Eurides Navarro, el esposo de Osorio y padre de la bebé. “Hace falta mayor presión desde el punto de vista legal porque hay padres que no cuidan de sus hijos, se separan de las madres y los dejan luchando con ella”, lamentó este vendedor privado de útiles del hogar, de 40 años.
Un hombre lleva a un niño a lomos de un caballo por la carretera maltrecha que comunica a Palenque con la ciudad de Guantánamo, a 929 kilómetros al este de La Habana. Y madres con bebés en brazos esperan por el escaso transporte en rústicas paradas, algunas con grandes piedras usadas como asientos.
Los 19.779 habitantes de Yateras se dividen en 4.302 de cero a 14 años, 12.508 de 15 a 59 años y 2.268 en el segmento de 60 años y más. En 671 kilómetros cuadrados de extensión, la mayoría de las personas se concentran en Palenque y la localidad de Felicidad, mientras el resto se dispersa por parajes intrincados.
Guantánamo y las otras cuatro provincias orientales muestran los índices más altos de embarazo adolescente, que a su vez son los territorios de más bajo desarrollo de la isla caribeña de 11,2 millones de habitantes.
“La natalidad se ha mantenido alta debido al embarazo adolescente”, explicó Arisloida Rodríguez. “Muchas continúan en la escuela pero generalmente las adolescentes embarazadas dejan el estudio y se tronchan en su preparación profesional”, lamentó.
“Otra causa de la alta natalidad está en el bajo desarrollo del municipio”, estimó Rodríguez, aunque faltan estudios locales. “Tal vez si las personas tuvieran otras expectativas, acceso a la recreación y proyectos de vida, planificarían la llegada de los hijos”, compartió.
La FMC registra 7.547 mujeres, de las cuales 2.465 laboran en el sector estatal, 2.070 son trabajadoras del hogar, 858 jubiladas, 281 campesinas y 81 trabajadoras privadas.
El resto aún estudia, especificó Rodríguez, quien añadió que en la última década se elevó la instrucción femenina gracias a una sede universitaria municipal y aulas campesinas.
“Hemos trabajado para que las mujeres tengan un vínculo laboral, sobre todo en la agricultura”, indicó la directiva municipal de FMC, que remarcó el impacto de la ampliación en 2010 del trabajo privado como fuente de empleo femenino.
“Tenemos 10 casas cuidadoras (guarderías) en Felicidad y 18 en Palenque”, apuntó Rodríguez sobre un problema “al que se le han buscado alternativas pero no soluciones”. Las madres trabajadoras pagan hasta 150 pesos cubanos (seis dólares) por niños en edad preescolar y 50 pesos (dos dólares) por atender a los estudiantes.
Otros problemas identificados son debilidades en la orientación de la planificación familiar, inconstancias en el abasto de algunos métodos anticonceptivos y lejanía de los servicios abortivos, poca conversación familiar sobre sexualidad y arraigado machismo.
Investigadores como la geógrafa Luisa Iñiguez revisan brechas de género en los territorios.
Al revisar el último censo de población y viviendas en 2012, Iñiguez encontró cifras alarmantes en la participación en el trabajo remunerado y el estudio de las mujeres rurales, que son 21 por ciento de la población femenina y se concentran en el oriente cubano.
Entonces 56 por ciento de ellas se dedicaban a los quehaceres del hogar, 30 por ciento había aprobado la educación secundaria y 17 por ciento la primaria, en un país donde es obligatorio el nivel medio para acceder al empleo estatal.

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